Reconstruyen el cerebro de uno de los primeros dinosaurios

Noviembre 12 2020.

Por: Redacción Digital La Región Colombia

Fuente: Nat Geo España

El espécimen, datado en el Triásico tardío, contaba con un pequeño encéfalo del tamaño de un guisante. Las características anatómicas de estos pequeños depredadores indican que eran más inteligentes de lo que se pensaba, aunque no tenían una gran capacidad olfativa

Rodrigo Müller inspecciona el esqueleto fossilizado de Buriolestes schultzi
Foto: Rodrigo Müller

Un equipo de investigadores brasileños ha logrado reconstruir el cerebro de uno de los primeros dinosaurios que poblaron la Tierra. Se trata de Buriolestes schultzi, una pequeña criatura del Triásico tardío (hace entre 235 y 205 millones de años) que, según han descubierto, contaba con un encéfalo similar al de un cocodrilo. Los científicos han descubierto que estos pequeños seres tenían un tracto olfatorio alargado y sin embargo una glándula pituitaria relativamente pequeña además de un cerebelo bien desarrollado. Estos hallazgos sugieren que la criatura tenía capacidad de rastrear presas en movimiento, pero no con el olfato, que no tenía tan desarrollado, sino que probablemente se guiaba con la vista.

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El conocimiento sobre la anatomía de los primeros dinosaurios ha aumentado significativamente durante los últimos años. Los científicos llevan varios años desvelando un promedio de 50 nuevas especies al año, un ritmo impensable hace décadas. Ello ha permitido recabar información valiosa gracias al uso de instrumentos de última generación, como escáneres médicos, aceleradores de partículas o análisis químicos de precisión que nos permiten saber cómo eran los colores de los huevos, la piel, si tenían plumas o qué forma tenía el cerebro. Sin embargo, según apuntan los autores de este estudio publicado en la revista especializada Journals of Anatomy, las estructuras neuronales de estos animales prehistóricos (el cerebro, los nervios que contienen el laberinto óseo) seguían siendo un misterio para la comunidad científica.

La anatomía del interior del cráneo de este animal prehistórico es de gran utilidad, no solo para estudiar esta especie, sino para conocer rasgos distintivos de otras especies de dinosaurios, como los sauropodomorfos, un clado de dinosaurios herbívoros que incluye a los saurópodos, aquellos imponentes dinosaurios de cola y cuello largo que poblaron la Tierra hace entre 210 y 66 millones de años.


Un cerebro más pequeño que un guisante

El cerebro de Buriolestes schultzi es relativamente pequeño, medía alrededor de 1,5 gramos, “un poco menos que un guisante”, como afirman los científicos involucrados en el estudio. Su forma, aseguran los expertos, era muy primitiva, similar a la de un cocodrilo, aunque las estructuras bien desarrolladas situadas en el cerebelo indicaban que eran un buen cazador rastrear a sus presas con una vista aguda, aunque su olfato no era para tirar cohetes. De hecho, según los mismos científicos, en base a los datos obtenidos del estudio del cerebro, dientes y la parte posterior del cráneo, sugieren que B. Schultzi era un depredador capaz de rastrear presas en movimiento, aunque no tenía desarrollado el olfato, un sentido que suele estar relacionado con un aumento de la complejidad de hábitos sociales de estos animales prehistóricos y con la capacidad para detectar plantas potencialmente tóxicas o depredadores.

Los investigadores descubrieron que la criatura contaba con bulbos olfatorios y una glándula pituitaria relativamente pequeña, una característica neuroanatómica que podría estar relacionada con modificaciones en el organismo y en la ecología de los sauropodomorfos a lo largo de los años.

Una criatura inteligente

Además de escudriñar las características anatómicas, los investigadores también realizaron una estimación de ‘capacidad cognitiva’ de estos pequeños dinosaurios. Para ello llevaron a cabo una serie de cálculos gracias a los cuales pudieron determinar el volumen cerebral y el peso corporal de esta especie con el objetivo de determinar su grado de ‘inteligencia’. Descubrieron que el citado coeficiente de encefalización de esta criatura resultó ser más alto que lo dinosaurios saurópodos, lo que sugiere que estas criaturas redujeron su capacidad cerebral con el tiempo, lo contrario a lo que ocurre con muchos vertebrados, incluidos otros dinosaurios carnívoros como los tiranosaurios y velocirraptores.

¡Información como debe ser!

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